El conocimiento de lo que el ser humano desea alcanzar en las diferentes circunstancias de la vida, es decir, la comprensión de sus metas, resulta sumamente interesante, mucho más cuando se trata de los adolescentes. En efecto, la mayoría de los investigadores están de acuerdo en aceptar que la adolescencia es la etapa adecuada para formular metas que no serán más que el fruto de los procesos psicosociales que se dan en ella, tales como la formación de la identidad, la consolidación de valores, las relaciones con los demás y la construcción de planes para el futuro.
Las metas, representaciones internas de los estados deseados, han sido categorizadas en torno a dominios relevantes de la vida emparejados con un determinado período.
Las metas, representaciones internas de los estados deseados, han sido categorizadas en torno a dominios relevantes de la vida emparejados con un determinado período.
Recientemente, se proponen ocho tipos de metas propias de los adolescentes, que son: educativas, profesionales, interpersonales, autoimagen, reconocimiento social, emancipativas, riesgo y físicas. Estas metas organizan, regulan, orientan y justifican sus conductas, explican muchas de sus decisiones, contribuyen tanto a su bienestar como a su desajuste personal, influyen en el desarrollo de su autoconcepto y articulan sus vidas en torno a un proyecto significativo o al consumo fácil.
Las diferencias por género indican que las mujeres se preocupan más por las metas educativas e interpersonales y los hombres por las de reconocimiento social, deportivas, emancipativas y sociopolíticas.
La edad es un elemento que incide en la orientación a las metas.
Hoy, en nuestro sitio, se cerró la encuesta: "Vós, como adolescente, ¿tenés metas?". Se pudo observar, que el 98% de los visitantes, tiene alguna meta en su vida, mientras que el resto, en una menor proporción, no las tienen.
Centro de Estudiantes
C.E.M. 78






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